¿Qué es?
La enfermedad de injerto contra huésped (EICH, o GVHD por sus siglas en inglés) ocurre cuando, tras un trasplante de un donante (alogénico), las células de defensa del donante reconocen el cuerpo de quien las recibe como "ajeno" y lo atacan.
Es importante: solo puede ocurrir en trasplantes de donante, no en los autólogos (donde las células son de la propia persona). Es una de las complicaciones más vigiladas del trasplante alogénico.
EICH aguda y crónica
- Aguda: suele aparecer en los primeros meses tras el trasplante. Afecta
sobre todo tres órganos:
- piel (erupción, enrojecimiento),
- intestino (diarrea, náuseas, cólicos),
- hígado (alteraciones en los análisis, ictericia).
- Crónica: aparece más adelante y puede afectar casi cualquier órgano (piel, ojos, boca, pulmones, articulaciones), a veces de forma más prolongada.
¿Por qué ocurre?
Cuanto menos compatible es el donante, mayor el riesgo, aunque puede ocurrir incluso con buena compatibilidad. Por eso el equipo elige con cuidado al donante y usa medicamentos preventivos.
Prevención y tratamiento
- Prevención: medicamentos inmunosupresores desde el trasplante, para "calmar" a las células del donante mientras todo se acomoda.
- Tratamiento: cuando aparece, se usan corticoides y otros inmunosupresores. La crónica puede requerir tratamiento prolongado.
- Como estos medicamentos bajan las defensas, suele acompañarse de medidas para prevenir infecciones.
El otro lado de la moneda
Hay algo esperanzador: las mismas células del donante que pueden causar EICH también pueden reconocer y atacar a las células malignas (efecto "injerto contra el tumor"). Por eso el equipo busca un equilibrio: controlar la EICH sin perder ese beneficio.
Esta información busca acompañarte e informarte, pero no sustituye la consulta con tu médico tratante. Si notas erupciones, diarrea u otros síntomas tras un trasplante de donante, repórtalos pronto a tu equipo.