Por qué bajan las defensas
Tanto la enfermedad como el tratamiento reducen los glóbulos blancos sanos, que son la primera línea de defensa. Cuando bajan mucho los neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco), se habla de neutropenia, y el riesgo de infección aumenta. Es una etapa esperada, sobre todo alrededor del trasplante.
La fiebre es una urgencia
Esto es de lo más importante de toda esta sección:
Si tienes las defensas bajas y aparece fiebre (generalmente 38 °C o más), comunícate de inmediato con tu equipo o acude a urgencias.
Con defensas bajas, una infección puede avanzar muy rápido. La fiebre puede ser la única señal, y atenderla pronto con antibióticos salva situaciones. No esperes "a ver si baja".
Cómo prevenir infecciones
Higiene de manos: es la medida número uno. Lavado frecuente con agua y jabón, y gel a base de alcohol. Que también lo hagan quienes te cuidan y te visitan.
Cuidado con el contacto: evita a personas enfermas y los lugares muy concurridos en las fases de mayor riesgo. Las visitas, pocas y sanas.
Alimentación segura: alimentos bien cocidos, agua segura, frutas y verduras bien lavadas o peladas; evita carnes/huevos crudos, lácteos sin pasteurizar y sobras mal conservadas.
Cuidado de la piel y la boca: higiene bucal suave, cuidar heridas pequeñas, y mantener limpia y seca la zona del catéter si lo hay.
El entorno: ventilación, limpieza, evitar plantas/tierra y desechos de mascotas en las fases delicadas.
¿Y las vacunas?
Las vacunas son importantes, pero el momento y el tipo dependen del tratamiento: algunas (las de virus "vivos") no se aplican en ciertas etapas. Tras un trasplante suele hacerse un esquema de revacunación. Consulta siempre con tu equipo qué vacunas y cuándo, también para quienes conviven contigo.
Esta información busca acompañarte e informarte, pero no sustituye la consulta con tu médico tratante. Ante fiebre o sospecha de infección con defensas bajas, busca atención de inmediato.